El “gustito” de la intendenta: Marisa Fassi en el ojo de la tormenta por un insólito gasto municipal

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Un nuevo escándalo golpea la gestión local y desata la indignación de los vecinos en las redes sociales. En medio de reiterados reclamos por la crisis y la falta de presupuesto para áreas clave, Marisa Fassi quedó expuesta tras la instalación de una gigantesca Copa del Mundo inflable en las inmediaciones de la sede municipal. La réplica del trofeo, lejos de generar orgullo mundialista, encendió la mecha de un fuerte cuestionamiento por el destino de los recursos públicos.

La polémica estalló cuando se viralizaron las imágenes del adorno. Para la comunidad cañuelense, el inflable se convirtió en el símbolo perfecto del “derroche” y la desconexión total de la jefa comunal con la realidad del distrito. Mientras las quejas por la inseguridad van en aumento, las tasas municipales sufren incrementos y las obras de infraestructura urbana brillan por su ausencia, la prioridad de la gestión pareció ser la ornamentación futbolística.

“No tienen vergüenza. Marchan pidiendo recursos y luego deliran el dinero de los cañuelenses”, fue una de las críticas más feroces que resonó con fuerza en el ámbito local, acusando directamente a Fassi de “darse locos gustitos” con el dinero de los contribuyentes.

Una retirada que llegó tarde

Ante la catarata de cuestionamientos y el creciente malestar social, la orden desde el palacio municipal fue tajante: retirar el inflable de inmediato. Sin embargo, la maniobra no logró contener los daños. Para los vecinos, el gasto ya se ejecutó y la polémica quedó instalada como un reflejo de una agenda política que prioriza lo superficial por sobre las necesidades urgentes de Cañuelas.

Este episodio se suma a una lista de conflictos que cercan a la intendenta, incluyendo denuncias de empresas por deudas millonarias y alertas del sector productivo por la duplicación de tasas locales, profundizando la crisis de una gestión que hoy se encuentra bajo la lupa.

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