Durante el tradicional Tedeum en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, la Iglesia local emitió una fuerte advertencia sobre la crisis laboral y económica. La ceremonia contó con la presencia de la intendenta Marisa Fassi, autoridades municipales y un gran cierre a puro folklore.
La conmemoración del 216° aniversario de la Revolución de Mayo en Cañuelas no fue un acto patrio más. Este lunes, el tradicional Tedeum celebrado en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen se convirtió en el escenario de un profundo y directo mensaje eclesiástico sobre la coyuntura económica y social que atraviesa el país y la región.
Ante una primera fila ocupada por la intendenta local, Marisa Fassi, el vicepresidente del Parlasur, Gustavo Arrieta, y diversas autoridades del Ejecutivo y Legislativo municipal, el cura párroco Federico Sosa no esquivó la actualidad y centró su homilía en la necesidad de construir una sociedad más justa.
Con un tono firme, el sacerdote reflexionó sobre el verdadero sentido del bien común: “Cuando pedimos el bien común estamos rogando felicidad y bienestar para todos… no para unos pocos”, disparó, marcando el pulso de una ceremonia que estuvo acompañada por las voces del Coro Diocesano de Laferrere.
La advertencia por el empleo
El momento de mayor tensión eclesiástica y política se vivió cuando el párroco abordó directamente la crisis del empleo, haciendo un llamado a sostener la “esperanza colectiva” sin perder de vista a los sectores más vulnerables.
Sosa fue categórico al referirse a la inestabilidad laboral actual: “Detrás de cada empleado público que está en la calle sin trabajo, hay familias, niños y jóvenes que sufren y ven opacado su futuro”. El mensaje resonó en un templo colmado de representantes de instituciones intermedias y vecinos, transformando la fecha patria en un espacio de interpelación sobre la paz social y el diálogo.
Tradición, folklore y comunidad en las calles
Tras la finalización del acto religioso, el clima de solemnidad dio paso a la celebración popular frente a la Plaza San Martín, con la histórica Pirámide de Mayo como telón de fondo de los homenajes.
La calle se vistió de celeste y blanco, con decenas de niños y familias luciendo atuendos tradicionales, para dar lugar a una grilla de espectáculos que mantuvo vivas las raíces criollas:
- Danzas tradicionales: La agrupación “Mujeres en Danza”, bajo la dirección de Elsa Frescino, desplegó su arte frente al público.
- Música en vivo: La voz de la cantante Fabiola Larraoude le puso ritmo a la tarde de otoño.
- El gran cierre: La Escuela Carlos Vega IDAF coronó los festejos bailando un multitudinario Pericón Nacional.
Para combatir el frío y sellar la jornada comunitaria, el evento concluyó con una merienda popular donde los asistentes compartieron las clásicas tortas fritas elaboradas por “Pasteles Abuela Fela”. Un cierre cálido para un 25 de Mayo en Cañuelas que, entre danzas y reclamos, dejó mucha tela para cortar.



