A 22 años de la ordenanza que cedió el predio al CEF N° 53, un pedido de informes en el Concejo Deliberante busca destrabar un expediente que parece eterno. Entre juicios, tragedias y burocracia, el gigante de la calle Del Carmen sigue sumido en el abandono.
El predio Santa Marta no es solo un inmueble; es un archivo viviente de la burocracia local. Lo que alguna vez fue el epicentro del deporte y las colonias de verano en Cañuelas, hoy es un terreno de incertidumbre. La semana pasada, la concejala Claudia Pelereteguy (UCR) presentó un pedido de informes que volvió a encender las alarmas sobre el estado patrimonial y legal de este espacio ubicado en Del Carmen y Uruguay.
La iniciativa, tratada en la segunda sesión ordinaria del Concejo Deliberante, busca precisiones sobre un expediente que se encuentra paralizado desde hace años. La pregunta de fondo es simple, pero su respuesta es un laberinto: ¿Por qué, tras dos décadas, el predio aún no pertenece formalmente a la Dirección General de Cultura y Educación?
Un laberinto de papeles y juicios
La historia del Santa Marta es una sucesión de avances y retrocesos que comenzó a fines de los 80, cuando el municipio adquirió las parcelas al Cañuelas Fútbol Club. Sin embargo, el nudo gordiano se desató en 2004, cuando el Concejo aprobó por unanimidad la donación del predio para que el CEF N° 53 tuviera, finalmente, su sede propia.
Desde entonces, el camino hacia la escrituración se llenó de obstáculos:
- Conflictos judiciales: Una vivienda ocupada dentro del complejo derivó en un litigio que llegó hasta la Corte Suprema.
- Grises dominiales: Problemas sucesorios en la denominada “parcela 9” impidieron completar la titularidad del conjunto.
- Tragedias y parálisis: El fallecimiento de un menor en 2017 durante una colonia de vacaciones sumó una carga judicial que, si bien no frenaba administrativamente la cesión, enfrió cualquier intento de intervención estatal.
El contraste: oficinas activas frente a una pileta vacía
Actualmente, el panorama en el predio es desolador para quienes recuerdan sus épocas de esplendor. Mientras una sola oficina permanece en funcionamiento, el resto de las instalaciones —incluyendo el natatorio— muestran signos evidentes de deterioro por la falta de mantenimiento.
La urgencia del pedido de informes no es casual. El conflicto reciente por el uso de espacios de las alumnas del CEF 53 en la Escuela 27 volvió a poner de manifiesto que la institución sigue “de prestado”, a pesar de tener un predio adjudicado por ley hace más de 20 años.
“El pedido de informes busca establecer el número de expediente, la dependencia responsable y, sobre todo, si existen obstáculos presupuestarios o falta de decisión política para poner en valor el lugar”, señalaron desde la oposición.
¿Hacia una definición final?
Con antecedentes que se remontan a 1987 y una donación trunca desde 2004, el caso Santa Marta excede los plazos administrativos lógicos de cualquier gestión. Para los vecinos de Cañuelas, la resolución de este expediente no es solo una cuestión de papeles: es la oportunidad de recuperar un pulmón deportivo y educativo en una zona estratégica de la ciudad.
Por ahora, el expediente sigue abierto, y el predio, en silencio. La respuesta que brinden los organismos responsables determinará si el Santa Marta vuelve a ser un polo de actividad o si seguirá siendo, por tiempo indefinido, un monumento a la desidia administrativa.

