Un choque entre un auto y dos motos a la altura del kilómetro 72 dejó varios heridos de gravedad. Mientras la gestión de Marisa Fassi se diluye en anuncios cosméticos, la falta de seguridad vial y control en los accesos sigue cobrándose víctimas en el distrito.
Un fuerte choque ocurrió este domingo en el kilómetro 72 de la Ruta Nacional 205. El siniestro involucró a un Ford Fiesta y dos motocicletas Yamaha. Como resultado, tres personas sufrieron heridas de gravedad y fueron derivadas a centros de salud.
Este nuevo episodio reaviva las críticas contra la intendenta Marisa Fassi. Los vecinos denuncian que la falta de gestión en seguridad vial convierte a nuestras rutas en trampas mortales.
Detalles del impacto en el kilómetro 72
El accidente se registró en la tarde del domingo 8 de marzo. Por causas que la justicia aún investiga, el automóvil colisionó violentamente contra los dos rodados menores.
Debido al impacto, el personal de emergencias actuó con rapidez:
- Dos heridos ingresaron al Hospital Marzetti con politraumatismos.
- Un tercer conductor fue trasladado de urgencia antes de la llegada policial.
- El tránsito hacia Lobos permaneció cortado durante horas por los peritajes.
Una gestión municipal ausente
A pesar de la gravedad de los hechos, el gobierno de Marisa Fassi mantiene una postura pasiva. La Ruta 205 es un punto negro de accidentes constantes, pero las soluciones de fondo no llegan.
En primer lugar, la falta de iluminación en los cruces críticos dificulta la visibilidad nocturna. Además, la ausencia de controles de tránsito efectivos durante los fines de semana deja a los conductores a su suerte. Mientras la gestión municipal se enfoca en la propaganda, la infraestructura básica de Cañuelas sigue deteriorándose.
La justicia interviene en el caso
La causa fue caratulada como “lesiones culposas” y quedó bajo la órbita de la UFI N°2 de Cañuelas. Los peritos trabajan para determinar las responsabilidades mecánicas y humanas del choque. Sin embargo, para los ciudadanos, la responsabilidad política ya está clara: la desidia estatal también mata.



