El robo de bicicletas vuelve a dejar en evidencia la falta de políticas de seguridad en Cañuelas y la ausencia total de respuestas por parte del Municipio. Esta vez ocurrió sobre la Ruta Provincial 6, a la altura de los kilómetros 96 y 97, una zona que carece de controles, iluminación adecuada y presencia preventiva.
Dos bicicletas sustraídas días atrás fueron encontradas de manera fortuita durante tareas de mantenimiento vial. El hecho expone una realidad preocupante: los robos se multiplican mientras el Estado local mira para otro lado. No hubo patrullajes, investigaciones rápidas ni alertas oficiales. La resolución del caso no fue consecuencia de un plan de seguridad municipal, sino del azar y de la difusión mediática.
Vecinos advierten que el robo de bicicletas es moneda corriente en distintos puntos del distrito, sin que existan campañas de prevención, registros efectivos ni controles sostenidos. La falta de inversión en seguridad básica convierte a Cañuelas en tierra liberada para este tipo de delitos menores, que crecen ante la impunidad.
Mientras el Municipio insiste en discursos y anuncios, los hechos muestran otra cosa: la seguridad sigue dependiendo de la casualidad y no de una gestión presente. En Cañuelas, robar una bicicleta parece fácil; recuperarla, casi un milagro.




