A una semana del último temporal, decenas de familias del Camino Panelo continúan sin suministro eléctrico en Cañuelas. La caída del tendido, provocada por la tormenta, dejó al barrio a oscuras y, según denuncian los vecinos, los reclamos no encuentran respuesta ni de la empresa distribuidora ni del Municipio.
Las fallas de Edesur volvieron a golpear con fuerza, pero el problema se agrava por la ausencia de gestión y control por parte del gobierno local que encabeza Marisa Fassi. Pese a la magnitud del corte y al impacto directo en la vida cotidiana de los vecinos, no se registran gestiones visibles ni presencia de cuadrillas trabajando en la zona.
Desde hace años, la empresa eliminó los reclamos presenciales y canaliza todo a líneas telefónicas que solo entregan números de trámite. Sin embargo, ante emergencias prolongadas como esta, el rol del Municipio debería ser clave: exigir respuestas, articular soluciones y acompañar a los damnificados. Nada de eso ocurrió.
La falta de electricidad va mucho más allá de la incomodidad. Tras siete días sin luz, las pérdidas son totales: alimentos desechados, medicamentos inutilizables por falta de refrigeración y riesgos sanitarios concretos, como intoxicaciones y deshidratación. A esto se suma el impacto en la salud emocional: estrés, agotamiento, irritabilidad y noches sin descanso en medio de altas temperaturas.
Cansados del abandono, vecinos del Camino Panelo se organizaron y recurrieron a Cañuelas al Día para visibilizar una situación límite. Aseguran que no vieron personal técnico en ningún momento y que nadie puede informar cuándo volverá el servicio.
La postal es clara: un barrio entero a oscuras, una empresa ausente y una gestión municipal que mira para otro lado. Mientras tanto, las familias siguen esperando una solución que no llega.



