La falta de transparencia vuelve a ser protagonista en la gestión municipal. Residentes del límite entre Cañuelas y Las Heras exigen frenar la obra de una torre de telecomunicaciones que avanza sin permisos a la vista ni notificaciones oficiales.
Una obra envuelta en el misterio y la inacción estatal
En el límite exacto entre los partidos de Cañuelas y General Las Heras, una estructura de telecomunicaciones comenzó a erigirse casi de la noche a la mañana. Sin embargo, la gestión municipal parece haber mirado hacia otro lado. Frente a este silencio oficial, los residentes de la zona se vieron obligados a tomar cartas en el asunto para defender su entorno.
Ante la falta de avisos previos, los vecinos ingresaron un pedido de informes formal que ya sacude los pasillos políticos. La presentación fue radicada tanto en los departamentos ejecutivos como en los respectivos Concejos Deliberantes de ambos distritos. El objetivo es claro: destapar la opacidad de un proyecto que altera el barrio y genera profunda preocupación en las familias.
Las exigencias vecinales frente a la desidia
Cansados de que las obras de gran magnitud se manejen a puertas cerradas, los frentistas afectados redactaron un documento contundente. En el mismo, evidencian las graves falencias de la administración local a la hora de fiscalizar el avance de las empresas privadas.
Por lo tanto, los vecinos establecieron demandas claras para el municipio:
- Suspensión preventiva inmediata: Exigen que se paralicen los trabajos en el predio hasta que las autoridades competentes den la cara y emitan un dictamen oficial.
- Transparencia en los permisos: Solicitan que se haga pública toda la documentación respaldatoria que supuestamente habilita el levantamiento de la antena.
- Estudios de impacto: Buscan confirmar si la empresa a cargo de la obra cumplió con los análisis previos obligatorios para garantizar la seguridad del área.
La gestión municipal bajo la lupa ciudadana
Resulta alarmante que los contribuyentes deban convertirse en investigadores para fiscalizar lo que el Estado municipal debería controlar por defecto. Este nuevo escándalo demuestra, una vez más, que la comunicación de cara a la sociedad no es una prioridad para la gestión de turno.
Mientras los cimientos de la antena avanzan, los interrogantes crecen. ¿Por qué se ocultan los permisos? ¿Qué intereses hay detrás de esta instalación apresurada? Ahora, la pelota se encuentra en el despacho del Ejecutivo de Cañuelas, que deberá explicar por qué permitió el inicio de una obra de este calibre a espaldas de la comunidad.

