El escandaloso asalto en la Avenida Libertad expone el desamparo de los trabajadores. Además, refleja la creciente crisis de seguridad bajo la actual gestión municipal.
La principal arteria de la ciudad fue escenario de un nuevo asalto. Este episodio vuelve a encender las alarmas sobre la preocupante falta de prevención ciudadana.
A plena luz del día, dos delincuentes robaron la bicicleta de una empleada comercial. Además, lo hicieron con total tranquilidad ante la vista de todos.
Por su parte, las cámaras privadas registraron todo el accionar delictivo. Estas imágenes evidencian la total ausencia de patrullajes municipales o policiales en el corazón de Cañuelas.
Un accionar con alarmante tranquilidad
El hecho ocurrió el día sábado durante el horario de mayor movimiento comercial. La Avenida Libertad debería ser uno de los corredores más seguros del municipio. Sin embargo, se convirtió nuevamente en una “zona liberada”.
En ese momento, la víctima se encontraba cumpliendo con su jornada laboral en la sucursal de Open Sport. De manera inesperada, fue despojada de su único medio de transporte.
Las grabaciones de los comercios vecinos muestran la impunidad de los malvivientes. En primer lugar, los sujetos se desplazaban sin prisa hacia la estación de trenes. Uno pedaleaba por la vereda, mientras su cómplice caminaba a su lado. Ningún agente de seguridad los interceptó.
El robo en cuestión de segundos
El delito se consumó en apenas un parpadeo. Al llegar a la puerta del local deportivo, el delincuente que iba a pie actuó rápido. Sacó un elemento contundente y destruyó la linga de seguridad en el acto.
En consecuencia, la dueña del rodado y una compañera salieron a la vereda al advertir la maniobra. Hubo gritos y pedidos de auxilio inmediatos. No obstante, los ladrones lograron darse a la fuga a gran velocidad por la avenida.
Esta situación expone también la profunda vulnerabilidad de los comerciantes locales. Las trabajadoras explicaron que les resultó imposible iniciar una persecución. Si lo hacían, dejaban el local completamente solo y se arriesgaban a un mal mayor.
¿Dónde está la prevención del municipio?
Este nuevo ataque al bolsillo del trabajador cañuelense no es un caso aislado. Por el contrario, es el síntoma de una gestión de seguridad que no logra dar respuestas a la comunidad. Mientras desde los despachos oficiales se insiste en hablar de operativos de control, la calle refleja una realidad muy diferente.
Finalmente, que un hecho así ocurra un sábado en horario pico obliga a plantear un interrogante clave. ¿Dónde están los móviles del municipio cuando los vecinos realmente los necesitan?
En conclusión, la falta de presencia del Estado sigue consolidando una sensación de impunidad total. Los vecinos, lamentablemente, continúan a la deriva.

