¿ZONA LIBERADA? DOS ROBOS EN 24 HORAS Y UNA GAVILLA FAMILIAR QUE ATERRA A CAÑUELAS

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La desidia estatal en su máxima expresión: una familia de Los Campitos fue asaltada dos noches seguidas por los mismos delincuentes. Tras un despliegue cinematográfico, cayó “El Toro”, padrastro de los conocidos “Mellis”, pero los vecinos se preguntan: ¿Cuánto tardarán en salir?

Mientras los discursos oficiales hablan de una “ciudad segura”, la realidad golpea con una violencia descarada en el barrio Los Campitos. Lo que ocurrió entre el 6 y el 7 de marzo en una vivienda de la calle El Trébol no es solo un hecho delictivo; es el símbolo de la impunidad que reina en Cañuelas. Una pareja fue víctima de una “visita” doble: los mismos malvivientes ingresaron dos madrugadas consecutivas, demostrando que ya no tienen ningún temor a la respuesta policial.

El show del despliegue: ¿Para cuánto tiempo?

Recién tras el segundo ataque —donde las víctimas tuvieron que defenderse por su cuenta junto a su perro ante la ausencia de patrullaje— la justicia reaccionó. El jueves, las calles de Cañuelas se vieron invadidas por camiones del GAD y una docena de móviles. Un despliegue que, para muchos vecinos, llega tarde y solo sirve para la foto.

En el operativo principal, realizado en Las Heras al 570 (barrio Los Aromos), fue capturado Mauro Pucheta, alias “El Toro”. El prontuario del detenido no sorprende, pero indigna: es el padrastro de los tristemente célebres “Mellis”, la banda de menores que mantiene en vilo a la zona bajo el amparo de la inacción judicial y política.

Botín de miseria y detenciones

Además de Pucheta, cayeron Leandro Manuel García (28) y Franco Damián Olivera (29) en procedimientos simultáneos sobre las calles De la Rosa y Entre Ríos. Lo secuestrado parece una burla frente al trauma vivido por las víctimas:

  • Dos garrafas de 10 kg.
  • Un parlante.
  • Prendas de vestir y calzado.

Un barrio que se defiende solo

Las cámaras de seguridad captaron el momento de la segunda incursión. No fue la policía quien detuvo el segundo robo, sino el perro de la familia y el valor de los residentes que, cansados de ser “puntos” de los delincuentes, salieron a enfrentar a los tres intrusos a las 4 de la mañana.

El dato alarmante: El juez Martín Miguel Rizzo autorizó los allanamientos tras una investigación que dejó al descubierto una estructura delictiva de carácter familiar. Sin embargo, en un distrito donde los antecedentes parecen no pesar a la hora de las excarcelaciones, la pregunta en las redes sociales es una sola: ¿En qué calle estarán mañana estos mismos delincuentes?

La gestión local sigue acumulando fotos de patrulleros nuevos, pero en los barrios periféricos, los delincuentes siguen entrando a las casas como si tuvieran llave propia. Dos veces en dos días. La inseguridad en Cañuelas no es una sensación; es una condena.

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