En una ciudad castigada por la inseguridad, un oficial del Comando de Patrullas usó el móvil policial, el combustible de los vecinos y su horario de servicio para un encuentro sexual en plena vía pública. La gestión de Marisa Fassi, en silencio ante el descontrol de las fuerzas que debe coordinar.
Cañuelas vuelve a ser noticia nacional, pero no por la gestión de sus gobernantes, sino por el degradante espectáculo de sus fuerzas de seguridad. Tras la viralización de un video que causó indignación total, se confirmó que un efectivo policial fue desafectado luego de ser filmado manteniendo relaciones sexuales al costado de un patrullero.
Zona liberada para el placer, pero no para la prevención
El hecho, que parece sacado de una película bizarra pero ocurre en la Cañuelas de Fassi, tuvo lugar en la zona de Calle Rawson y Ruta 205, a metros del Country Cañuelas Golf. Mientras los vecinos reclaman presencia policial en los barrios, el oficial —cuya identidad ya está en manos de Asuntos Internos— decidió que ese era el lugar ideal para su cita, aprovechando la oscuridad de las inmediaciones del Cementerio local.
Lo que agrava aún más la situación es la impunidad operativa:
- Abandono de puesto: El móvil debía estar patrullando las cuadrículas asignadas.
- Falta de relevos: Se estableció que una oficial que manejaba el vehículo se retiró una hora antes por “problemas de salud”, dejando al efectivo solo con la unidad, momento que este aprovechó para el encuentro sexual en lugar de reportar la situación o continuar con sus tareas de vigilancia.
- Recursos públicos malgastados: El patrullero, pagado y mantenido con las tasas municipales de los cañuelenses, terminó convertido en un hotel transitorio móvil.
Una gestión que mira para otro lado
Este episodio no es un hecho aislado, sino el síntoma de una fuerza policial sin conducción clara ni controles estrictos. Mientras la intendenta Marisa Fassi se desvive en anuncios de “fortalecimiento de seguridad”, la realidad en las calles muestra patrulleros estacionados en zonas muertas para fines recreativos de sus agentes.
¿Quién controla a los que nos cuidan? ¿Cómo es posible que un efectivo disponga de un bien público para uso personal durante una hora sin que ningún supervisor lo note?
“La indignación de los vecinos es total. Pagamos los impuestos más caros de la región para que la policía use los móviles de ‘telo’ mientras a nosotros nos roban en las paradas de colectivo”, expresó un vecino de la zona de Rawson al enterarse de la noticia.
Estado de la causa
La Auditoría General de Asuntos Internos de la Provincia de Buenos Aires ya tomó cartas en el asunto, desafectando al oficial que pertenecía al Comando de Patrullas de Cañuelas. Asimismo, se está interrogando a la mujer involucrada para determinar las circunstancias del encuentro.
Sin embargo, para la comunidad de Cañuelas, la purga de un solo oficial no basta. La mirada está puesta sobre la Secretaría de Seguridad y el Palacio Municipal, responsables políticos de una fuerza que parece haber perdido el respeto por el uniforme y, sobre todo, por los ciudadanos.





